AGENCIAS
UGT de Castilla y León y las secciones sindicales de la central de Caja España y Caja Duero advirtieron ayer de que es «inadmisible» y no van a permitir que el denominado «músculo financiero», «como se pretende, lo paguen los trabajadores». El sindicato asegura que tras varias reuniones de la mesa laboral y la «escasa información y falta de trasparencia», sobre el plan de viabilidad propuesto, «que se oculta a los sindicatos pero se filtra a algunos medios», han comprobado que «el coste de esta fusión recae en los trabajadores, que son quienes tienen que sacar adelante el proyecto». En este sentido, UGT denuncia que se les exige «complicidad» para una reducción de empleo de casi 850 trabajadores y advierten de que no llegará a ningún tipo de acuerdo si la propuesta de prejubilaciones no es lo «suficientemente atractiva», y si no se mantiene la voluntariedad de las medidas y se homologan todas las condiciones laborales y sociales. Mientras, el coordinador de IU en Castilla y León, José María González, aplaudió ayer la postura adoptada por el presidente de Caja España, Santos Llamas y la puso como ejemplo ante la del presidente de Caja Ávila, Agustín González, que, a su juicio, mira hacia Caja Madrid en vez de pensar en los intereses financieros y sociales de la comunidad.