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VALLADOLID, ICAL Era necesario. El vicepresidente segundo y consejero de Economía y Empleo, Tomás Villanueva, justifica el fuerte apoyo público que ha recibido Renault en la necesidad de que la planta de Valladolid pudiera competir con otros centros de producción europeo y para ello, la inversión tiene que ser cuantiosa. Considera que el resultado de la negociación no sólo no ha sido la historia de un chantaje sino que es un ejemplo de cómo afrontar la política industrial y laboral en España: con cooperación entre instituciones, voluntad de acuerdo, eliminando rigideces del mercado y dando flexibilidad. Pero el vicepresidente económico asegura que ahora empieza otro trabajo: el de conformar un parque de proveedores, un polo industrial en torno al coche eléctrico que incluya desde la tecnología, hasta el estudio de materiales o el diseño. Para ello, ha conformado un grupo de trabajo que diseña ya una estrategia concreta. Junto a ello, Villanueva se compromete a apoyar y financiar a la industria auxiliar de automoción que, en una época de crisis, tendrá que reconvertirse para poder proveer de productos al nuevo modelo convencional y se muestra confiado en que los problemas por los que atraviesa Nissan en Ávila se solucionen con diálogo y responsabilidad de todas las partes.
-El Plan Industrial de Renault supone un desembolso de dinero público sin precedentes, ¿era necesario?, ¿no ha habido otra alternativa?
-Sí era necesario, porque Europa tiene sobrecapacidad en la producción de vehículos y tenías que hacer competitiva y viable la planta de Valladolid. Para ello, vamos a facilitar la liquidez de Renault, tenemos que comprometernos en el apoyo a la inversión con ayudas a fondo perdido y también con la investigación, el desarrollo y la innovación. Pero el dinero público no soportará la mayoría de la inversión, sino los ajustes de Renault en su propia política de gastos y los trabajadores que han hecho un esfuerzo que tiene también una valoración económica. En definitiva, ha habido una buena dirección de Renault, mucha profesionalidad, seriedad y trabajo en los altos cargos y el equipo del Ministerio de Industria y de la Consejería de Economía y, lo pongo en primer lugar, los trabajadores porque han hecho lo que muchos estamos pidiendo cuando hablamos de reforma laboral: flexibilidad y acabar con las rigideces.
-Pero la sociedad puede tener una cierta sensación de chantaje por parte de las empresas de automóviles.
-No ha habido ningún tipo de chantaje. Los mensajes que se han ido produciendo no iban orientados al chantaje sino a poner de manifiesto que había una situación de riesgo y había gente que o no lo entendía o no lo quería entender. Renault había tomado una decisión de cierre de Montaje y, partiendo de eso, había que convencer a quien tomara las decisiones de que Valladolid era una planta competitiva y que había que darle una oportunidad para desarrollar un proyecto industrial. Y eso lo teníamos que hacer las instituciones, los trabajadores y los propios dirigentes de Renault España.
-¿El Plan Industrial de Renault contempla que el desarrollo tecnológico del vehículo eléctrico y la I+D+i se realice en Valladolid?
-Hay conversaciones en este sentido. El primer vehículo eléctrico está ya desarrollado, pero tenemos interés en que nuestros centros de investigación, los departamentos de I+D+i y la Universidad desarrollen un papel profesional para aplicar sus conocimientos a los nuevos productos. Hay conversaciones con Renault tanto en España, como en París para ver cómo estos centros pueden trabajar y cooperar con ellos.
-¿Y qué hay de aquella propuesta del propio Laurent de crear en Valladolid un polo de desarrollo del vehículo eléctrico en Castilla y León?
-Yo creo que Renault no va a tener muchos centros de producción y desarrollo de este tipo de coches en Europa y lo que sí tiene decidido es que uno de ellos será Valladolid. Pero yo estoy trabajando con centros y empresas de la Comunidad y del sector desde hace meses para crear una estrategia que nos permita crear industrias en torno a estos nuevos productos, tanto en materiales, como en innovación, desarrollos, ingeniería. Estamos trabajando en crear un polo industrial en torno a este proyecto y en atraer empresas que faciliten el desarrollo de futuros productos para España y para todo el mundo.
-¿Cómo se está produciendo este trabajo?
-Hemos formado un equipo con personas importantes en este sector, tanto de Castilla y León como del resto de España que me están asesorando para sacar el mayor provecho de esta etapa de nuevos productos vinculados al coche eléctrico y para que nuestros centros de investigación y nuestras ingenierías jueguen ya un papel en el diseño o en otras fases de la puesta en el mercado de un producto, además de la construcción. Del mismo modo, haré todo lo posible para crear un parque de proveedores y de aproximar empresas que quieran estar en estos proyectos, que van desde el desarrollo de software, al estudio de materiales y tecnologías de estos vehículos. Para ello debemos ser más competitivos y crear un espacio favorable a estas empresas para que puedan hacer sus inversiones. Es el momento oportuno, porque Valladolid tiene una gran oportunidad en torno al coche eléctrico para desarrollar nuevos productos de futuro.
-Y respecto a la industria auxiliar convencional, que debe acometer ahora fuertes inversiones para el nuevo vehículo convencional, ¿se contempla alguna línea de apoyo?
-Los proveedores tienen que invertir porque los productos tienen nuevos diseños y se necesitarán nuevos sistemas. Por eso, la Junta y el Gobierno no sólo invertirán en Renault sino que apoyarán a todo el sector. Ello nos obligará a financiar y a apoyar otras inversiones de la industria auxiliar, pero el plan es también una gran oportunidad para estas fábricas.
-La actual crisis de la automoción está poniendo en tela de juicio las posibilidades que tiene un país como España para mantener muchos años una industria tan intensiva en mano de obra. ¿Tiene futuro la automoción en España?
-Yo creo que España es un país que puede ser competitivo para la industria de la automoción, pero hoy no lo es. Si analizamos por qué Renault ha tomado la decisión de quedarse en Valladolid llegamos a la conclusión de que se ha aplicado la política que habría que hacer en toda España: hemos convencido a quien toma la decisión de que la planta será competitiva. Trasladándolo a todo el país, España debería eliminar tantas penalizaciones que hacen menos competitivo el entorno económico, poner el acento en sus recursos humanos, en la política energética y las reformas estructurales, en concreto, la de la fiscalidad y la reforma laboral, que elimine rigideces y dé flexibilidad a las relaciones laborales. No es exagerado decir que el esfuerzo que todo el mundo ha hecho en Renault es un ejemplo. No es verdad que el hecho de que Renault apueste por este proyecto es porque el país sea más competitivo, sino que lo que se ha hecho, convierte en más competitivo a Renault, pero no al sector. Insisto: Europa tiene sobre exceso de capacidad productiva y por algún sitio hay que hacer el ajuste por lo que hay que es el momento de las reformas.
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