07 de noviembre de 2016

Como pez en el agua

Benavente acoge un programa pionero a nivel nacional de autosalvamento con bebés

08.11.2016 | 00:39
La monitora atrae a los bebés con juguetes y los pequeños se sostienen en la orilla sin ayuda de las mamás.

Veinte segundos son suficientes para que un niño se ahogue en el agua y los ahogamientos constituyen la segunda causa de muerte en la población infanto-juvenil. Es en estos datos donde encuentra sentido un programa pionero a nivel nacional, que se desarrolla en Benavente, por parte de Elena Justo, que está especializada en el autosalvamento con bebés, de modo en un periodo de aprendizaje de entre seis y siete meses, se consigue que el niño, si se cae al agua, salga solo.

"El autosalvamento lo desarrollamos como medida de prevención ante los ahogamientos en bebés. A través de él, he conseguido transmitir la emoción y el orgullo de ver cómo los bebés desarrollan la autonomía en el medio acuático. Ver el bienestar y la tranquilidad de los padres y madres que desarrollan esta actividad al comprobar a sus bebés cómo son capaces de desplazarse por el medio acuático y salir de él", explica Elena, la monitora de esta actividad que se desarrolla durante el curso escolar en las piscinas municipales.

Esta profesora es también entrenadora superior de Salvamento y Socorrismo, directora técnico del Club Salvamento Benavente y experta Rfess de Autosalvamento para Bebés. "El autosalvamento para bebés no sólo les vale a los padres como medida de prevención ante los ahogamientos, sino como una actividad de aprendizaje que les ofrece la oportunidad única y maravillosa de disfrutar de sus bebés, desarrollando una experiencia irrepetible que les unirá más a él", señala.

La iniciativa está despertando interés a nivel internacional y ya ha sido objeto de exposición en el Congreso Internacional de Ahogamientos, CIPREA2016 el pasado mes de octubre. Y ya ha realizado varios cursos a monitores para que realicen este programa en diferentes partes de la geografía nacional.

En Benavente lo desarrolla Elena Justo desde el año 1999, en una piscina poco propicia para la actividad puesto que no dispone de vaso de iniciación y la temperatura se antoja un tanto baja para los bebés, que realizan los ejercicios con neopreno. Precisamente la temperatura del agua, en torno a los 24 grados, limita la participación de los menores de ocho meses en esta actividad y el autosalvamento está dirigido a niños desde los ocho meses a los tres años. "Por mi experiencia puedo decir que los bebés menores de un año se adaptan al agua más rápidamente que los niños mayores", asegura la monitora. "Uno de mis objetivos principales y en lo que se basa mi trabajo es recuperar el reflejo de bloqueo de la glotis, que el bebé va perdiendo a partir de los 6 meses", explica Elena, mientras observa orgullosa los logros que van consiguiendo sus pequeños alumnos, ayudados por sus padres.

La actividad la divide en dos periodos de tres meses. Ahora mismo el curso está en el primer periodo, en el que busca la familiarización con el medio. Comienza con un periodo de adaptación, que cada niño gestiona de un modo, y continúa con la iniciación y pequeños desplazamientos, así como pequeñas inmersiones en el agua. Es sorprendente observar en este periodo a los bebés sostenerse en el bordillo de la piscina, mientras se divierten con distintos juguetes, sin ayuda de ningún adulto.

En el segundo periodo, el trabajo con los bebés se basa en el desarrollo de su autonomía de modo que comienza con dominio del material e inmersiones con desplazamientos subacuáticos hacia papá o mamá o hacia la escalera y llegando a la autonomía en la piscina. En las últimas sesiones de esta actividad, los padres tiran a los niños al agua de la piscina vestidos "y salen por sus propios medios, no estamos hablando de flotación, que es lo que hacen otros profesionales, estamos logrando que lleguen a la orilla y salgan de la piscina por sus propios medios", apuntó la monitora.

El autosalvamento con bebés se plantea desde un triple punto de vista: el educativo, el formativo y el utilitario. "El fin de esta iniciativa es la superviviencia, porque el bebé desarrolla habilidades de apnea y desplazamientos subacuáticos que le permitirán desenvolverse por la piscina, consiguiendo desarrollar una habilidad natatoria que le permita llegar a la orilla y salir del agua por el bordillo o por la escalera, ante una caída".

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