La samba más benaventana

Saúl Furones, Manuel Cachón y Mario García descubren Brasil a través de programas de intercambio universitario con países latinoamericanos

01.11.2015 | 14:08
Saúl Furones, frente a la catedral de São Paulo, ciudad en la que estudia actualmente.

Brasil sabe a frijoles (alubias pintas), huele a selva amazónica, suena a samba y, sobre todo, es un regalo para la vista por esa mezcla de tierra, mar y aire que convierte sus playas en paraísos.

Tres jóvenes benaventanos visitan este país, pero no como turistas, sino para estudiar gracias a programas de intercambio con países Latinoamericano y entre caipirinha y caipirinha nos cuentan los contrastes del lugar con su España natal.

Saúl Furones tiene 23 años y está en el último curso de doble grado en Derecho y Administración y Dirección de empresas (DADE). Vive en el área metropolitana de São Paulo y ha cambiado durante seis meses la Universidad de Burgos por la Metodista de São Paulo, que está "dentro de las 150 mejores del mundo, ranking al que ninguna de las universidades españolas se asoma", indica.

Una de las cosas que más le llama la atención es la falta de infraestructuras. "En Brasil no hay tren, el quinto país más extenso del mundo esta comunicado por autobús o avión. Este hecho pone en evidencia la dicotomía social existente porque está claro quienes hacen uso de uno y de otro", explica.

Entre los contrastes también está la "doble realidad", algo que Saúl define muy bien así: "puedes pasar de un barrio residencial de altos rascacielos con piscina y pistas deportivas a una de las conocidas favelas tan solo cruzando la calle".

Mario García, de 25 años, estudió durante cuatro meses en la Universidad Federal Fluminense, continuando con su formación en las Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Llegó en plenos Carnavales y volvió cuando en España empezaba el verano. Eligió Brasil por la vinculación deportiva que está teniendo a nivel internacional: "el año pasado fue el mundial de fútbol y el próximo serán los Juegos Olímpicos; en estos tiempos, el deporte mundial mira a Brasil y más concretamente a Río", concluye.

Entre los principales valores adquiridos, Mario señala el gran número de amigos que allí hizo, en su mayoría hispanoparlantes, a los que le gustaría volver a ver en otro viaje a Río de Janeiro, donde vivió, así como para poder explorar otros lugares del extenso país. "Ahora puedo decir que tengo amigos por toda Sudamérica y América Central como Honduras, Colombia, México, Chile, etc. además de gente de Europa o del propio Brasil. Eso es lo más enriquecedor de una experiencia así: la gente con la que entablas amistad".

El tercer protagonista de esta historia, Manuel Cachón, está actualmente viviendo en Brasilia y estudiando Ciencias de la Actividad Física y del Deporte en la Universidade Catolica. Cumplirá 21 años estando al otro lado del charco, mientras se acostumbra "a comer todos los alimentos mezclados en el mismo plato", según dice él mismo, que eligió la capital de Brasil por ser un lugar que le llamaba la atención conocer y por las facilidades que encontré para hacer el convenio.

Cambiar la lluviosa Coruña por los treinta y seis grados que ahora vive en Brasilia asegura que ha sido uno de los mayores cambios, pero la experiencia para él acaba de comenzar y agradece "la forma de actuar de la gente, mucho mas abierta que en España a la hora de conocerte y abrirte su casa".

Aunque Brasil y España estén separados a miles de kilómetros de distancia y hablen distintos idiomas, los jóvenes recalcan los elementos en común entre ambos lugares, como es la pasión por el deporte en general y el fútbol en particular, la vida social a pie de calle o el ocio en los bares con sabor a cerveza motivado por el buen tiempo o la actitud sociable y abierta de la población brasileña, que recibe a los europeos como un gran valor para su nación y que han hecho sentir a Mario, Manuel y Saúl cómodos en poco tiempo, a pesar de las dificultades que supone irse a vivir a otro país. Otro elemento que los tres jóvenes señalan como común a ambos países es la corrupción en la vida política, algo que lamentan compartir.

El idioma portugués no ha sido un impedimento ni antes ni durante la estancia. Manuel y Mario estudian la carrera en La Coruña, por lo que el gallego les ha servido como buena base para acostumbrar el oído. Saúl, por su parte, había hecho un Erasmus en Coimbra (Portugal) y actualmente acredita un nivel B2 de portugués, lo cual le permite desenvolverse con soltura.

Las noticias sobre la inseguridad del país tampoco frenaron a estos tres jóvenes, que apelan a la "precaucación" por las zonas y horarios en las que circular por las calles y detectan medidas de seguridad extraordinarias como "que las patrullas de policía vayan por las calles en tríos en lugar de en parejas".

En cuanto al futuro en este país, Mario y Manuel coinciden en que la experiencia es "única", pero tienen claro su vuelta a España.

A Saúl, sin embargo, no le importaría quedarse a trabajar en Brasil, siempre que sea un empleo relacionado con los estudios que está cursando y añade: "Mis compañeros de clase trabajan en bancos, auditorias, contabilidad, etcétera y aún no han acabado la carrera. El otro lado de la moneda está en la retribución que reciben, los salarios son bastante bajos en un país cuyo coste de vida se encarece al ritmo del 9,5% de inflación".

Estos tres jóvenes benaventanos agradecen la posibilidad de poder realizar intercambios universitarios con otros países, por la experiencia personal y profesional que suponen, y esperan que en años sucesivos las becas para estos programas continúen.

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