Un joven asalta al párroco de Morales del Rey cuando dormía, pidiéndole dinero, y le roba el móvil

El autor, «de más de 20 años, alto, delgado y con pasamontañas» le tapó la boca para que no gritara

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El padre Ángel Baladrón, derecha, en una fotografía reciente.
El padre Ángel Baladrón, derecha, en una fotografía reciente. Foto E. F.

J. A. G. Ángel Baladrón, párroco de Morales del Rey, se despertó a las 3.30 horas de la mañana y descubrió a un hombre encapuchado a los pies de su cama. «Pensé que estaba soñando», explicó antes de comenzar a relatar una pesadilla que se le hizo «eterna» y que le sobrevino pocas horas después del día en que había cumplido 74 años.

El individuo, «un joven de más de 20, alto, delgado y cubierto con pasamontañas, me metió los dedos en la boca para que no gritara y por los menos repitió treinta veces dinero, dinero, dinero...».

El autor había utilizado una suerte de barra de hierro y había desmontado la cerradura, según el párroco. Utilizaría la misma puerta para huir tras intentar sin éxito que el párroco le diera lo que le pedía.

El padre Ángel Baladrón no había estado la mayor parte de la jornada en el pueblo donde reside desde que el Obispado de Astorga le destinó a Morales del Rey. Aunque habitualmente corre de misa en misa al ser también el sacerdote de Fresno de la Polvorosa, Quintanilla de Urz, Santa María del Páramo, Manganeses y Villabrázaro, esa jornada había regresado a su pueblo natal, Villanueva de Valrojo, porque hacían la matanza y porque iba a celebrar su septuagésimo cuarto cumpleaños.

«Llegué tarde a casa, junto a la iglesia y me metí en la cama. Estaba en el primer sueño, dormido profundamente, cuando abrí los ojos y le vi al pie de la cama», explica de nuevo. «Creí que me moría y a cualquier persona con el corazón mal le hubiera pasado algo», agrega confesando que la situación le había aterrorizado.

El padre Ángel no sabe cuánto tiempo tuvo sobre él al joven encapuchado «amordazándome la boca». «Me pareció una eternidad. Todavía tengo marcas de los dedos en la boca», asegura. Pudo ser en cualquier momento cuando el párroco, intentando zafarse de su agresor, «tuve fuerzas para quitármelo de encima y salió huyendo». Antes el ladrón se apoderó del teléfono móvil de su víctima, aunque no se percató de una colecta depositada en la mesilla de noche.

El sacerdote denunció lo sucedido a la Guardia Civil que tomó huellas y examinó el escenario donde se produjeron los hechos. El sacerdote informará hoy al Obispado del suceso.

El del padre Ángel es el cuarto robo que se produce en viviendas de Morales del Rey en el último mes. La primera ocurrió en una casa cercana a las bodegas. Su propietaria, una mujer mayor, no estaba en casa. Hace quince días en la calle de la Fuente de Arriba personal desconocido entró en la vivienda de un vecino mayor y soltero que ese día se había ido a dormir al domicilio de un sobrino, en otra parte del pueblo. Los autores del robo fueron directamente a revisar el colchón donde duerme su propietario. Pocos días después, en la avenida Calvo Sotelo, en las proximidades de la carretera a Santa María del Páramo, en las afueras de Morales, autores desconocidos entraron por una ventana a una vivienda y se llevaron las joyas de una vecina. Ella y su marido tampoco estaban en la casa.

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