M. A. Casquero
El primer cultivador de pistachos de la comarca y uno de los pioneros en la provincia, ha visto como buena parte de su pequeña explotación en terrenos de Santa Marta de Tera, ha sido fruto de una poda indiscriminada. El joven Isidro Rodríguez se encontró en la semana pasada con una desagradable sorpresa cuando se disponía a realizar labores de limpieza en su pequeña explotación de pistacheros en la zona del Quemao , en pleno monte de encinares, junto al camino de Granucillo, en Santa Marta de Tera. Más de una treintena de plantones tenían cortes limpios en sus guías, ocasionados con una navaja o con tijera. De los 200 plantones que Isidro Rodríguez había plantado en terrenos de su propiedad en Santa Marta, la treintena de pistacheros habían sido pasto de una limpia poda dejando las pequeñas ramas cortadas junto a los plantones. El joven cultivador no duda en calificar la actuación como «salvaje», ya que su finca está cercada para evitar la invasión de la fauna. «Esto está cercado para animales de cuatro patas y el caso es que entran en la finca los de dos piernas», dice.
Los cortes realizados en las guías de los plantones provocan una parálisis del crecimiento del árbol, ya que se efectuó su plantación en la primavera del 2010 y su desarrollo es lento. El plantón de pistachero es muy caro ya que en el mercado suele oscilar su precio unitario entre 20 y 30 euros. Tiene un crecimiento lento ya que hasta el sexto año no comienzan a dar los primeros frutos, explica el cultivador.
Isidro Rodríguez llevó a cabo su plantación de pistacheros americanos como un cultivo novedoso en la comarca, «con todo cariño y sin ánimo de lucro», advierte, únicamente para comprobar cómo en el terreno pedregoso y pobre que años antes se componía de viñedo, se podían cultivar buenos pistachos.
Precisamente este tipo de terreno, pedregoso y pobre, es el adecuado para que se den bien los pistacheros, el árbol que produce pistachos. Los plantones llevados a cabo por este cultivador consisten, tras su crecimiento, en árboles de menor tamaño que los de Irán, país con la mayor producción de este tipo de frutos. Se trata de plantas que resisten bien la sequía y altas temperaturas del verano, aunque no toleran un exceso de humedad. Incluso Isidro Rodríguez no dudó en regalar, en el momento de la plantación, varios esquejes a algunos vecinos de Santa Marta.
En esta localidad ribereña del Tera se han venido sucediendo en las últimas fechas determinados hurtos, incluso la familia de Isidro Rodríguez tuvo que formular una denuncia ante la Guardia Civil por la sustracción de gasóleo del depósito de calefacción instalado en una dependencia junto a la vivienda.
Isidro Rodríguez apuesta por este tipo de cultivos novedosos en la comarca, como el que está en ciernes de llevar a cabo en terrenos de su propiedad en el término de Santa Marta.
Rodríguez proyecta sembrar cacahuetes en la zona y «en esta próxima primavera», asegura a la vez de manifestar su indignación por la tala indiscriminada de sus plantones de pistachos.