M. A. CASQUERO
Los vecinos de Bercianos de Vidriales, a los que se suman los de Villaobispo, ya que se encuentran unidas las dos localidades, celebran con las mejores galas los festejos en honor a su patrona Santa Isabel. «Estamos de fiesta y, por tanto, estamos alegres» les decía el cura párroco a los feligreses que abarrotaban el templo parroquial al mediodía de ayer en la misa y posterior procesión con la Custodia. La alegría que pregonaba el párroco en su homilía era de más hondo calado que el jolgorio de los festejos. Desde el altar mayor con un notable retablo de Bartolomé Hernández, uno de los cuñados de Becerra y colaborador del retablo de la catedral de Astorga, el cura Miguel Hernández salía en procesión por las calles con la Custodia bajo palio precedida por el estandarte de Santa Isabel y la cruz parroquial.
Los dos pequeños que este año habían hecho la Primera Comunión, Isabel y Diego, se encargaban en todo momento que al paso del Santísimo, el itinerario estuviese profusamente adornado con pétalos de rosas. De ello se encargaban las madres de los niños aprovisionando en todo momento de flores las cestas de los pequeños.
Los acusados rayos de sol a duras penas hacían mella en las flores de jardines y plazas que la comitiva se iba encontrando a su paso. Los sones musicales de la Banda «Amistad» imprimían el toque de solemnidad a la comitiva. El grupo coral de la parroquia también se hacía notar con sus delicadas voces. Un itinerario por las calles de Bercianos y Villaobispo ante la atenta mirada de la efigie en bronce de monseñor Ángel Riesco realizada por el insigne escultor, el ya fallecido Hipólito Pérez Calvo, natural de Bercianos.
Los vecinos cierran hoy los festejos patronales con un campeonato de calva. Ayer tarde, se disputó un partido de fútbol entre Bercianos y Pozuelo, un concurso de bingo, la verbena y una chocolatada.