M. S.
El albergue de peregrinos de Benavente reabrirá sus puertas durante la segunda quincena de julio, después de medio año de obras en el interior del edificio de la antigua estación de ferrocarril para adaptar las instalaciones a la normativa regional. La apertura llega a mitad de Año Jacobeo, con un aumento notable del número de peregrinos que pasan por la ciudad, y que han tenido que ser reubicados en otros alojamientos durante los primeros meses del año.
«Sabemos que en un año como este tenemos que estar preparados para dar servicio a los peregrinos», reconoce la concejala de Turismo, Cristina Castro, que explica el acuerdo del Ayuntamiento de Benavente con hostales de la ciudad para alojar a los peregrinos que lleguen antes de la reapertura del albergue «a un precio asequible» para ellos, o en otros albergues cercanos. De todas formas, insiste, «hemos distribuido la información necesaria para que conozcan con antelación la situación en la que se encontraba el albergue, por lo que no ha habido muchos problemas».
La remodelación del albergue ha consistido en pequeñas reformas en el interior del edificio, y la dotación de nuevos equipamientos y útiles de cocina, así como nuevas literas y mobiliario para la sala de estar, en cumplimiento de la normativa regional, que clasifica al albergue benaventano en la categoría de una concha (sin ánimo de lucro). La capacidad de alojamiento es de doce personas, «suficiente» según la concejala, que considera «difícil» que coincida en el tiempo un número mayor de peregrinos en la ciudad, y señala que si fuera así, «tenemos capacidad para alojarlos en otros puntos».