M. S. F. / F. T.
Bonita tarde taurina la de ayer en Benavente, con media entrada en el Festival Benéfico a favor de la Asociación de Enfermos de Alzheimer, con una banda de música muy animada, y con una plaza cuidada con mimo. Se lidiaron cuatro erales y un añojo de la ganadería Valderrey, de Cuelgamures, buenos en general, nobles algunos, broncos otros, para los novilleros zamoranos Alberto Durán (dos orejas en el primero, y dos orejas en el cuarto de la tarde); Antonio Boyano (una oreja en su primero y silencio en el último novillo de la tarde); y Diego Luna (dos orejas y rabo). Abrían temporada Alberto Durán y Diego Luna, y Antonio Boyano llegaba a Benavente tras obtener una oreja en otra novillada en Valladolid a finales de mayo.
En el primero de la tarde, Alberto Durán, de Villamor de los Escuderos, demostró un gran dominio de la capa, aguantando bien el tercio de banderillas. Durán realizó una faena completa con la muleta, toreando con la derecha. Mató el primer novillo de la tarde con una estocada adelantada, completando una actuación por la que obtuvo las dos orejas. Se mostró muy torero, con detalles de nivel, y sobrado ante su enemigo, un novillo. Sin duda, un torero con mucho recorrido. De destacar también el par de banderillas de Javier Gómez Pascual.
Alberto Durán recibió a su segundo toro con una verónica rodilla en tierra, y después de varios pases con el capote, remató con media verónica. Animado tras la gran actuación de Diego Luna, se atrevió con las banderillas, donde cumplió con nota pese a que el tercer par acabó en el suelo. Con la muleta mejoró la faena de su primero, toreando por naturales. Una faena de poder a poder, con un novillo de embestida. Remató con un pinchazo hondo tras varias pasadas en largo, que le sirvió otras dos orejas.
Peor suerte corrió Antonio Boyano, que mostró ganas y apariencia pero que falló en los resultados. El de Villalpando, que brindó su primer toro a la organización, ya se mostró muy inseguro con el capote en su primera aparición, aunque supo corregir el comienzo, mejorando con la muleta, realizando la faena en los medios con varios pases de derecha rematados con algún pase de pecho. A la hora de entrar a matar deslució lo que hasta entonces no había sido una mala faena, pues necesitó de cuatro intentos para conseguirlo, demostrando que tiene mucho que mejorar con el estoque. Aún así, la presidencia le concedió una oreja.
Boyano salió muy tenso en su segundo, quinto y último de la tarde, apretando en banderillas, y mejorando notablemente tanto con el capote como con la muleta, pero volvió a fallar en la suerte de matar. Tras una faena breve, necesitó de dos pinchazos, media estocada y un sinfín de descabellos, después de que la presidencia se viera obligada a dar un aviso entre los silbidos y protestas del público, que para entonces ya comenzaba a abandonar la plaza.
En el tercero de la tarde, Diego Luna mostró un gran sentido del temple, con buenos detalles que le auguran un futuro prometedor. El novillero de Villalpando estuvo muy bien con el capote, y realizó remates muy toreros, que quizá necesitaba más toro que el añojo que ayer tuvo enfrente. Su faena gustó mucho a la plaza, y obtuvo dos orejas y rabo en la actuación más notable de una tarde en la que Luna y Alberto Durán pasaron con éxito por Benavente. Los zamoranos tienen un largo recorrido por delante y han mostrado, con creces, maneras para llegar lejos. A Antonio Boyano le falta mejorar con el estoque, con el que pierde toda la seguridad y aplomo que muestra con el capote.