MIRIAM SOTO
El Ayuntamiento de Benavente y la planta de tratamiento de escombros de San Cristóbal de Entreviñas han llegado a un acuerdo para la recogida y reciclaje de los residuos procedentes de las obras municipales realizadas por el personal del Ayuntamiento, así como para la recogida de los restos de obras menores realizadas por los ciudadanos de Benavente, que podrán depositar los escombros en contenedores específicos que se instalarán en los barrios de la ciudad a tal fin, tal y como se informó ayer a los representantes vecinales. Por su parte, los constructores y promotores negocian con la planta de tratamiento las tasas del servicio, hasta ahora principal queja de los empresarios por su elevado coste, que los responsables del centro de reciclaje de San Cristóbal están dispuestos a rebajar, según el concejal de Medio Ambiente.
El concejal de Medio Ambiente, Juan Dúo, se reunió ayer con representantes de las Asociaciones de Vecinos de Benavente, representantes de asociaciones de promotores y constructores, y algunos promotores y constructores que acudieron a título individual para tratar de dar solución al problema de los residuos procedentes de las obras de construcción y demolición. Al encuentro acudieron también representantes de la planta de tratamiento de escombros de la localidad de San Cristóbal de Entreviñas.
El Decreto 105/2008 regula la gestión de escombros, pero hasta el momento la falta de infraestructuras de este tipo en la ciudad y las proximidades había mantenido tanto a Ayuntamiento, como ciudadanos y constructores «al margen de la legalidad», por no existir más posibilidad que depositar los residuos de obra en la Cantera, ya clausurada en cumplimiento de la ley regional. La permisividad municipal ante la carencia de medios para recoger y tratar los restos de obras, ha provocado la proliferación de numerosas escombreras en la periferia de la ciudad, situación a la que el Ayuntamiento pretende dar solución con el convenio logrado con la empresa de reciclaje de escombros de San Cristóbal.
La disposición de contendores especiales en todos los barrios de la ciudad tiene como objeto acabar con la costumbre de dejar los escombros de las obras menores realizadas en los hogares benaventanos «en cualquier cuneta», pese al servicio ofrecido en los dos Puntos Limpios de la ciudad. La recogida de esos escombros originados en la ciudad implica a tres concejalías, Medio Ambiente, Seguridad, y Urbanismo. Por un lado, el cumplimiento de la ley referente a los escombros implica un endurecimiento de las sanciones, para lo que se tendrá que adaptar la ordenanza municipal y aumentar la vigilancia de la Policía Local y del Seprona para impedir la proliferación de escombreras. Por otro, a partir de ahora en las licencias de obra se exigirá que se cuantifique la cantidad de residuos que se van a generar para aplicar las tasas correspondientes.
Aunque las tasas que deberán pagar tanto el Ayuntamiento de Benavente como los ciudadanos que necesiten del servicio aún no se han fijado, Dúo asegura que las condiciones económicas son lo suficientemente ventajosas como para dejar de lado la posibilidad de construir una planta de tratamiento de escombros municipal, «una inversión inasumible» para el Ayuntamiento y que en ningún caso significaría que el servicio fuera gratuito ni para ciudadanos ni para constructores.