J. A. G.
Una enorme grúa facilitó los trabajos en menos de dos horas. Subido en una plataforma un operario accedió a la parte más alta de la torre y retiró dos nidos de tamaño medio sin grandes complicaciones. Después se empleó a fondo en mitad de la torreta, donde el tercer nido estaba empotrado entre la estructura y una gran antena parabólica. Valiéndose de unas tenazas de podar fue «deconstruyendo» el nido hasta que la antena parabólica quedó completamente limpia. Parte de la construcción iba cayendo al vacío. El resto se subió a la plataforma.
Las cigüeñas que habían ocupado los nidos no tardaron en volver. Ya no encontraron sus construcciones pero este periódico pudo comprobar que no abandonaron las antenas durante el resto de la jornada, aunque tampoco intentaron reconstruir los nidos.
La Concejalía de Urbanismo del Ayuntamiento de Benavente confirmó que Telefónica había solicitado un permiso de ocupación de la vía pública para instalar una grúa para limpiar la torre de telefonía de los nidos de cigüeñas. La solicitud de licencia de ocupación estaba acompañada de una autorización de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta. El permiso tenía fecha de caducidad: Telefónica podía limpiar los nidos entre el 2 y el 28 de febrero, como ha ocurrido. Fuentes municipales atribuyeron la retirada de los nidos al hecho de que las cigüeñas entrarán en apenas unas semanas en periodo de cría. Aunque en realidad la razón de esta limitación no trascendió ayer.
La enorme torre de telefonía de la calle Ciudad de Toro está siendo objeto de litigio entre la compañía y el Ayuntamiento de Benavente a raíz de una solicitud denegada ya por segunda vez para la instalación de una nueva estación base.
Curiosamente la relación entre las aves y las antenas de telefonía móvil es también motivo de discusión y polémica desde hace años. Un biólogo de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León realizó hace cuatro años un seguimiento de una población de cigüeñas en Valladolid en las proximidades de antenas de telefonía móvil con el objetivo de detectar posibles efectos. Según publicó Alfonso Balmori en la revista norteamericana Electromagnetic Biology and Medicine, una cigüeña que anida a menos de 200 metros de una antena de telefonía móvil tiene la mitad de pollos que una que vive más lejos.
En el caso de la torre de Telefónica en la calle Ciudad de Toro parece que será difícil saber si las emisiones electromagnéticas afectarán a las crías de acuerdo con la teoría de Balmori.