J. A. G.
La Concejalía de Medio Ambiente inició el lunes los contactos con todas las partes implicadas en el cumplimiento de la normativa vigente sobre la gestión de los escombros procedentes de obras tras el cierre efectivo de La Cantera, que se produjo el pasado viernes. El cierre de la puertas de acceso al antiguo vertedero, donde todavía se permitía el depósito de restos de obras mayores y menores, se reforzó ayer por la mañana para reducir al máximo las posibilidades de acceso a la zona.
El concejal de Medio Ambiente, Juan Dúo, ha mantenido conversaciones con los responsables de Proasben (Asociación de Promotores de Benavente) para explicarles cuál es la situación y pedir su colaboración, y también con los responsables de la planta de reciclado de residuos de obra de San Cristóbal de Entreviñas, el único gestor autorizado en la comarca.
Aunque el Ayuntamiento sigue sin descartar la posibilidad de abrir una planta específica en la ciudad y busca terrenos para ello -el Plan Regional permite dos plantas en la comarca de Benavente-, la Concejalía recuerda que la normativa ha de cumplirse en cualquier caso y que las empresas y particulares que contaminen pueden verse abocadas al pago de fuertes sanciones.
El reciclado de los desechos de obras debe de ser seleccionado en origen para evitar la mezcla de materiales. De no ser así el traslado a la planta de gestión de residuos y su tratamiento posterior es notablemente más costoso para las empresas constructoras que producen residuos de obras y de demolición en grandes cantidades. Este extremo no afectaría a las pequeñas obras domésticas al poderse trasladar los desechos a los puntos limpios locales.
La Concejalía de Medio Ambiente incidirá especialmente en la conveniencia de que las constructoras y promotoras selecciones los escombros para evitar que la factura de la gestión sea mucho mayor, lo que estaría ocurriendo en bastantes casos.