MÓNICA C. THOMSON
La actriz catalana Assumpta Serna pondrá esta noche el broche de oro a la gala de entrega de premios del III Concurso de Cortometrajes «Ciudad de Benavente» que tendrá lugar en el Teatro Reina Sofía desde las ocho y media de la tarde. La actriz repasa en esta entrevista (realizada con un cuestionario previo) algunos de los problemas más significativos del cine español y de la industria cinematrográfica.
—¿Qué la llevó a aceptar la invitación de Fetiche para clausurar este certamen cinematográfico?
—El hecho de que jóvenes lucharan por tener un cine, fueran capaces de abrirlo y de organizar un ciclo. Los profesionales del cine debemos estar orgullosos y ser solidarios con las iniciativas de los enamorados del cine, en preservar un arte, una industria, una cultura cinematográfica. También me motivó el cariño especial y la seriedad y el respeto profesional con que se hizo toda la comunicación con mi agente y conmigo.
—¿Cree que los cortometrajes son una nueva vía de desarrollo dentro del Séptimo Arte?
—No hay duda. Los cortometrajes es son la forma de expresión con más futuro. Son hechos por jóvenes, hablan de lo que les interesa a ellos y su distribución es mucho más fácil, abierta y generosa. Hemos de intentar profesionalizar el formato del cortometraje para que la interpretación o el sonido sea mejor, son los dos campos más pobres y descuidados en general de los cortometrajes. Tenemos que intentar que no se baje el contenido sin que la gente aprecie nuestro trabajo. Nosotros, como Fundación, hemos desarrollado varios proyectos de alumnos actores, directores, y guionistas de los que estamos muy orgullosos.
—Siempre se ha dicho que el cine español está en crisis ¿es realmente así? ¿Es más una cuestión de calidad o de baja afluencia a las salas?
—Desde la incorporación de la ministra Ángeles González Sinde se han notado una serie de cambios favorables, al poner en puestos claves de decisión, personas con deseos de estimular la participación de todos los colectivos que forman el cine y que tienen una visión más europea e internacional, muy beneficiosa para todos los colectivos, pero especialmente beneficiosa para los que pueden viajar mejor y ser embajadores de nuestro cine: los actores, directores y los guionistas.
—¿Qué opina de la nueva ley?
—Desde la nueva ley de cine, se contemplan nuevas posibilidades para que un código ético pueda volverse a discutir y lograr esta unión entre diferentes profesionales del sector. Y ciertas medidas podrán ahora germinar mejor con esta visión de futuro, como las de apoyar la formación audiovisual no reglada a los colectivos que hasta ahora no podían tenerla, como el colectivo de los actores; o la ayuda para la edición de libros y informes; o la de la realización de obras audiovisuales con empleo de nuevas tecnologías. También parece que vamos a vivir un período donde se van a desarrollar criterios de ayuda más justos donde las subvenciones «paraguas» o sea, dar poco a muchos, van a ser sustituidas por dar a pocos bastante. Los criterios de selección de los comités ha sido el proceso más abierto que he visto nunca en los últimos años. Creo que se debe respetar a todos los colectivos, incluidos los más desfavorecidos, como los actores y guionistas, en las negociaciones de cómo desarrollar mejor nuestro cine, puede realmente significar un cambio cualitativo y cuantitativo.
—¿Las nuevas tecnologías afectan realmente a la industria del cine?
—James Cameron a finales de los noventa decía: «Un segundo de animación digital prefabricada de un actor cuesta más que un segundo de Arnold Schwarzenegger». De todas maneras, afirmaba, «todo lo que uno imagina, puede ser hecho. Si puedes dibujarlo, describirlo, podemos hacerlo. Es sólo un problema de costo». La tecnología todavía no es tan convincente ni tan económica... Pero nadie en la industria de Hollywood duda que convincentes actores electrónicos están a la vuelta de la esquina.
—¿El problema afecta al mercado cinematográfico español? ¿Cómo cree usted que se podría atajar de ser así?
—En la práctica, nadie sabe el desarrollo que la técnica alcanzará en un futuro, pero ya hoy, en todos los contratos españoles, los creadores de esta revolución digital estamos vendiendo todos nuestros derechos «habidos y por haber». Individualmente, sin fuerza, pactamos derechos de propiedad moral e intelectual de la «actuación electrónica» siendo conscientes de que estamos vendiendo nuestra alma al diablo, dando permiso implícito a hacer con nuestra imagen lo que ni siquiera se puede imaginar… Aparte de Tom Hanks y Tom Cruise y pocos otros, casi ningún actor puede negociar sus derechos libremente. ¿Quiénes serán al final los propietarios de los datos digitales? Antes eran los productores, pero ¿quién será en el futuro?
—¿Cómo se podría incentivar la producción?
—Con ayuda de financiación privada; con una formación a todo el sector de respetar unos intereses comunes de todo el sector, con la incorporación del colectivo de los actores en la formación conjunta con guionistas (facilitando el diálogo creativo y la formación conjunta) para que los productos audiovisuales tengan más relación con la sociedad, sean productos más solidarios, más humanos. También con una concienciación de todo el sector de la importancia de invertir en el desarrollo de un buen guión...
—Y al público, ¿cómo se le podría atraer a las salas?
—Con buen cine, con buenos profesionales. Es decir, comprometiéndose con el desarrollo de buenos guiones que funcionen para despertar la interactividad del espectador, con temas que hablen a nuestra sociedad. Promocionando las obras audiovisuales a través del compromiso de los actores. Despertando la integridad de lo que queremos contar con unos principios de ética, calidad, transparencia…
—Iniciativas como la de Cine Club Fetiche ¿pueden ser una solución?
—Es desde la sociedad que se ha de empujar para que el cine español pueda desarrollarse con eficacia. No son sólo las subvenciones que van a ayudar a nuestros creadores. Entre todos, con nuestras opiniones bien formadas en un arte como es el cine, debemos encontrar los canales para poder opinar y mejorar un arma cultural tan potente como es el cine.
—¿Qué opina de que existan ciudades, como Benavente, que se están quedando sin cines?
Son espacios para la reunión, para despertar el diálogo. Una ciudad no puede quedarse sin cines. Hay que hacer todo lo posible para hacer ver los nuevos avances, las nuevas ideas que se propagan por Internet desorganizadamente, y que se reciben como avalancha. Muchas propuestas novedosas cuesta encontrarlas en Internet, en cambio, la buena programación en un cine cumple también una función social muy importante que no podemos menospreciar.
—¿En que proyectos está trabajando ahora?
—Como actriz, acaba de estrenarse en Madrid y Barcelona una película : «Trash», del director Carles Torras. En Nueva York,«Uncertainty», codirigida por Scott Mc Geehee y David Siegel, también se ha estrenado. Como actividad, diaria, soy fundadora y presidente de la Fundación first team. Como patrona, velo por encontrar financiación pública y privada y ayudo a comunicar a profesionales y al público los cortometrajes y las obras de mis alumnos que ayudamos a crear en la Fundación. First Team tiene como misión, la de proporcionar a actores y directores una formación continua, asequible, de la más alta calidad técnica y artística, fomentando la ética y la colaboración internacional.