J. A. G.
«Es un paso de futuro y de esperanza», proclamó el presidente de Calporc, Gonzalo García, al iniciar una asamblea cuyo resultado era conocido de antemano. Los doce delegados mandatados por 3.076 socios de cuatro provincias sólo tenían que ratificar los acuerdos de las juntas preparatorias. Terminaron levantando la mano, aunque el gesto era innecesario. Calporc es la primera cooperativa de las tres implicadas que da el paso al frente para alcanzar la fusión. Han pasado «cinco años» de escarceos, desencuentros y dificultades. Ahora Calporc será la primera en comerse las uñas: tendrá que esperar a que mañana se pronuncien los socios de la TEO. El fracaso, según los informes aprobados por los tres consejos rectores, supone el riesgo de desaparecer. La unión: la posibilidad de mantenerse y mejorar.
«Hoy por hoy ninguna de las tres cooperativas tiene solidez financiera y con la fusión se corrige a futuro», precisó el técnico de One to One y Mazars, las consultoras que han trabajado en la fusión, cuando un socio preguntó por la diferencia de «poder adquisitivo entre ambas cooperativas». Los bancos no mantendrán abierto el grifo si van por solitario, insinuó. «Las negociaciones están muy avanzadas con los bancos y las puertas están abiertas», vino a decir.
Antes, el presidente de Calporc había sido cristalino. «Tenemos problemas financieros, estructurales y de personal». Si el gasto corriente no se reduce «no podemos abrir» porque «los gastos no hay quien los sostenga».
La fusión significa complementar la actividad, «el mantenimiento del empleo que sea necesario» y «siendo muy prudentes» la posibilidad de facturar 120 millones de euros en el año 2014.