M. A. CASQUERO
La unidad escolar de Primaria de Pobladura del Valle ha conseguido con una nueva incorporación en el presente curso sobrepasar la media docena de alumnos. Durante el pasado curso escolar, seis niños y niñas eran los inscritos en este Centro, con la matrícula de una nueva alumna se ha pasado a contar con siete alumnos. La pequeña es ahora la única fémina entre sus compañeros.
Los escolares de Pobladura han renovado en este curso la mascota de la clase, si en el curso anterior «Polilla» fue el atractivo de juegos e implicación de los padres con el colegio, «Pete», el conejo con cohete, ha tomado el relevo dejando a «Polilla» de vacaciones. «Pete es especial porque es un conejo espacial» señalan casi al unísono los pequeños.
En realidad «Pete» es una mascota con casco que no puede quitárselo debido a que el aire que respira procede de su planeta. Los niños contienen la respiración cada vez que deciden «alimentar» a su mascota. El silencio se hace cómplice en el recinto escolar cuando realizan la operación de retirar el casco a «Pete» para que sus pulmones se llenen de oxígeno.
El conejo «Pete» es todo un símbolo y una motivación en la clase, los juegos de los niños giran en torno a su figura. Incluso la decoración del aula está llena de motivos alusivos a este conejo con cohete. Al igual que con su mascota antecesora, los pequeños de Pobladura se turnan los fines de semana para que «Pete, el conejo espacial» conviva por unas horas con cada una de sus familias. A través de un libro «Pete, viene a casa», niños y padres se involucran en la escuela de forma activa expresando en las páginas las vivencias de los pequeños ratos de convivencia. Incluso se reserva un espacio para las fotos familiares con la mascota, explica la profesora Ethel López. «Se motiva la participación de padres y alumnos», añade.
Si la mascota de la clase concita una gran parte de la atención de estos niños, con edades comprendidas entre los tres y los seis años, no lo es menos la programación de actividades que se organizan en el colegio.
Por lo pronto, los pequeños de Pobladura del Valle ya están ensayando canciones y algunas poesías para el festival que se organizará de cara a la Navidad, en cuyas fechas previas a las vacaciones la escuela se convierte en un entrañable recinto con la participación de los padres de los alumnos.
El colegio de Pobladura organizó recientemente un magosto realizando castañas de papel que los pequeños se encargaron de colgar de las ventanas. La profesora aprovechaba la ocasión para explicar los beneficios que reporta este típico alimento, así como el oficio de las castañeras.