MÓNICA CORDERO THOMSON
Cerca de 400 escolares de la ciudad han visitado ya la muestra de la Caixa «Refugiados, vidas en Tránsito», una exposición que por primera vez se expone fuera de Cataluña. Todavía quedan dos semanas para sondear en la injusta realidad de los refugiados a través de una serie de documentos que desvelan la vida de una parte de la población del mundo.
Mediante diversas actividades, los espectadores pueden conocer las condiciones de vida de los refugiados. La muestra se centra en dos de estos campos que en la actualidad están situados en Ruanda: Gihembe y Kiziba (campos que fueron creados en 1996).
Las visitas de escolares a la muestra son muy participativas. Una monitora explica la significación de la muestra y lo que se pretende con ella. Se intenta que en todo momento los adolescentes participen en las explicaciones con aportaciones propias.
A través de diferentes láminas, se le cuenta a los escolares la historia de doce personajes, doce chicos y chicas que son como ellos y que llevan vidas normales. Se les hacen preguntas sobre los adolescentes y sobre sus condiciones de vida. A continuación se entra en la historia de desarraigo y cómo los protagonistas tienen que abandonar sus países porque su mundo se ha roto.
A los chicos benaventanos se les pregunta sobre cúales serían las causas para que ellos abandonasen España. La monitora de la actividad explica que muchas de las respuestas reflejan la ingenuidad de los adolescentes al señalar que se irían de España «porque no les dejasen jugar a la Play Station» o porque «no les dejasen jugar al fútbol». Aunque también existen otras respuestas sobre causas más profundas, como lo que supone la guerra para un país .
Con los niños más pequeños se hacen diferentes actividades. Se colocan dos alfombras que representan dos ciudades, una occidental y otra situada en un campo de refugiados. Los escolares deben encontrar no sólo las diferencias, sino también las similitudes que existan.
Los juegos son educativos. Uno de ellos es dividir a la clase en cinco grupos. A cada uno de estos se les dice que deben realizar una labor habitual en estos campos de refugiados. Una de ellas es que en un espacio que habitualmente es ocupado por uno o dos niños (en la escuela) sea ocupado por seis. Así aprenden que los niños de los campos de refugiados están hacinados en el colegio.
También se les pide que trasladen una garrafa de cinco litros por un recorrido que la monitora les marca. A un tercer grupo de le da tres tipos de alimentos con los que tienen que hacer diferentes recetas para toda la semana. Son actos cotidianos de aquellos que son refugiados.
También se crean con piezas dos casas: una occidental y otra que refleje una casa-tipo de estos refugiados. El objetivo siempre es el mismo: informar sobre las diferencias existentes entre quienes viven en los países del primer mundo y el segundo y el tercero.
La última de las actividades es la proyección de un vídeo de doce minutos que refleja un día normal en estos campos. Se trata de un vídeo con un mensaje esperanzador. Finalmente la monitora vuelve ha hablarles de los doce personajes iniciales. Les explica que aunque estén en el campo tienen sueños, que quieren ser veterinarios, deportistas, escritores,...
La exposición también está abierta al público adulto. En la muestra los asistentes conocen que en el mundo y a día de hoy existen 40 millones de refugiados: personas que se han visto obligadas a cruzar una frontera por el temor fundado de ser perseguidos por su raza, nacionalidad, ideología política o religión.
Junto con los paneles explicativos existe un mobiliario que completa la exposición. Está incluye una replica de cómo es una cabaña de unos 30 metros cuadrados en los que tiene que vivir una familia de seis a ocho miembros. Conocerán que la mayoría de los refugiados quieren dejar de serlo y recuperar su vida.
La muestra permanece abierta en la casa de cultura «La Encomienda» de lunes a sábado de diez de la mañana a dos de la tarde y de cinco de la tarde a nueve de la noche. Los domingos y festivos también se puede visitar, de doce de la mañana a dos de la tarde. La exposición se podrá ver en la ciudad hasta el próximo 22 de noviembre.
La exposición de La Caixa tiene un mensaje muy claro: los refugiados son víctimas de situaciones de las que ellos no son responsables. Su vida está marcada por unas circunstancias especiales que rompen todo su esquema vital. Aunque está dirigida a todo tipo de públicos, la muestra busca de manera especial sensibilizar a la población más joven, precisamente la que se mueve más entre clichés y es más maleable.
La muestra busca buscar la complicidad de los espectadores, hacerlos reflexionar sobre una situación que esta ahí y que habitualmente pasa desapercibida para las personas que viven en el mundo occidental. Los países donde más refugiados existen son también los más pobres y los más conflictivos. También, en general, coinciden con los más injustos.