MÓNICA CORDERO THOMSON
Con el otoño llega una nueva temporada de recogida de setas. El presidente de la Asociación Micológica de Benavente, José Miguel Juan Martínez, advierte que puede no ser una buena temporada, aunque confía en que la situación mejore. Asegura que el número de intoxicaciones es elevado, aunque la mayoría de las veces pasa desapercibido para el propio consumidor
—Ha sido un otoño poco lluvioso hasta el momento, ¿afectará a la recogida de setas?
—Bastante. A ver estas lluvias que están cayendo ahora. Yo confío en que se salve la campaña. Con estas lluvias se favorece bastante el desarrollo de las especies micológicas. Ha sido un verano muy seco y un otoño también, hasta ahora.
—Para que se salve la campaña ¿qué tendría que ocurrir?
—Tiene que haber sol y lluvias. Lo más importante es que no vengan heladas, que el año pasado nos paso eso. Cuando empezó la campaña a estar bien comenzaron las heladas y se acabo todo.
—También la primavera ha sido mala
—Sí. Ha sido una primavera seca, el verano igual y se nota mucho. A pesar de ello esta semana pasada ya se han cogido especies. Hay poco, pero algo sí hay.
—Si en otoño no hay mucha cantidad, ¿se en años venideros?
—Podría. No va a ser de una forma muy marcada, pero si que puede repercutir. Se reduce la posibilidad de ampliarse el campo de actuación de las especies. No es una repercusión directa. Al caer menos semillas se va a expandir menos.
—¿Hay muchas intoxicaciones en esta zona?
—Bastantes. Pero sobre todo son intoxicaciones encubiertas. Hay muchas intoxicaciones que no se sabe que son por las setas porque por suerte no son mortales. Se producen gastroenteritis agudas o cuestiones de ese tipo, vómitos, diarreas, que la gente interpreta como que le ha sentado mal cualquier cosa. Y muchas veces van asociadas al consumo de setas. No sólo porque sean tóxicas sino que a veces también hay un poco la avaricia entre comillas de comer setas en mal estado o muy deterioradas o con mucho gusano. Y eso influye. Graves, no me consta, salvo una que hubo el año pasado, que al final por suerte salvo la vida. Graves pocas por suerte. Y luego muchas leves, pero que muchísimas no se saben ni trascienden. La gente no se entera.
—Entonces la gente sigue sin aprender la lección.
—Evidentemente. El tema de la micología es muy complicado. El problema que tenemos ahora es que es un tema que se está difundiéndose mucho, la gente tiene más tiempo de ocio, la gente dedica más tiempo a esto, le va gustando a mucha gente. Potencialmente cuanta más gente se dedique más posibilidades hay de que haya más intoxicaciones. Y luego hay otros problemas, de la gente que coge. Son los típicos que dicen «yo llevo recogiendo 20 ó 30 años» que quizás se relajan en las medidas de seguridad, «como conozco tanto corto todo lo que sea que no tengo ningún problema». Y a veces hay intoxicaciones de ese tipo por confundir especies tóxicas con especies comestibles y que consumen habitualmente.
—¿Qué podemos hacer para evitar las intoxicaciones?
—Hay una norma básica que es a la más mínima duda al cubo de la basura. No hay ningún sabor que merezca la pena arriesgar la salud para probarlo. Hay muchas especies que no se diferencian más que por el microscopio o por unos reactivos químicos. A veces se cataloga o se clasifica muy a la ligera. Y a veces no es eso. Sobre todo la precaución. Cuando se tengan dudas recurrir a expertos, por ejemplo ahora tenemos la Asociación Micológica, es un buen sitio al que recurrir. En Zamora también hay una. Aquí no vale el 99%, hay que estar el 100% seguro de que la seta es comestible. Y si no mejor no comerla.
—Ahora con la crisis hay mucha gente que va al campo y vende setas, ¿es seguro después comerlas en restaurantes?, ¿existen controles?
—Se están mejorando bastantes los sistemas de control. Si bien a día de hoy no están muy extendidos. Hay un par de normativas reguladoras del tema pero aun no se hasta que punto han entrado en vigor. Creo que lo que se vende en tiendas si que pasa unos controles suficientes. Lo que se vende en mercadillos o de particular a particular, yo desconfiaría bastante. Pero depende también del recolector y de la confianza que se tiene en este.
—¿Qué tipos de setas se pueden encontrar en la zona, tanto comestibles como las que no?
—En este tiempo que llevo aquí he clasificado más de 200 especies aquí en la comarca. Tenemos una grandísima variedad. Y un error muy importante que se está cometiendo es pensar que «cerca de mi casa no están las mortales» y es el error más grave que se puede cometer. Porque aquí la Amanita Faloides, que es una de las que más muertes provoca, está aquí a toneladas. Yo he encontrado unos ejemplares preciosos, enormes. La gente puede pensar que es comestible, como es bonita lo piensan. Hay que tener mucho cuidado. El problema es que pasa del blanco completo a tonos naranjas y verdosos. Hay una gran variedad. Es una seta de porte grande. A la vista es apetitosa. Es mortal. La verdad es que estamos en una zona muy rica porque los hongos necesitan distintos hábitats. Y aquí tenemos de todo. Hay setas que nacen en choperas, en pinares, monte bajo, encinares,...tenemos zona de riberas, robledales, castaño... Lo cual hace que tengamos una gran riqueza micológica.
—Un motivo más para cuidar el Medio Ambiente...
—Por supuesto. La Asociación uno de los objetivos que tiene desde que se fundó fue el cuidar e intentar difundir el conocimiento para que se respete. Porque el dicho ese de « conocerlo es quererlo» es fundamental. Yo lo noto a lo largo de dar muchos cursos y conferencias, si que he notado ese pequeño cambio en cuanto al respeto. Antes veías a la gente por el campo que cogía su especie, la que conocía y la que no conocía a patadas. Y ahora aunque sigue habiendo eso por desgracia, pero si que es verdad que la gente que se forma respeta un poco más. Eso es un punto positivo. Por desgracia no tanto como se debiera, porque hay mucha falta de respeto. También como da algo de dinero la gente va arrasando, van incluso con rastrillos que eso está penado. Yo entiendo que los servicios del Seprona o de la Guardia Civil no tienen efectivos suficientes para denunciar este tipo de cuestiones. La verdad que se ha mejorado en respeto aunque faltaría bastante más.
—Si al final no hay setas de otoño, ¿qué otras se pueden recoger el resto del año?
—Durante todo el año hay setas, dependiendo de la humedad y las lluvias. Las mismas que encontramos en otoño las podemos encontrar en primavera, algunas. Y otras especificas de primavera como puede ser el Boletus Aedus o la de San Jorge. Pero por ejemplo una de las más conocida que es el Boletus Edulis o la Amanita Cesarea también la puedes encontrar en verano o la seta de chopo en zonas de ribera durante todo el año; algunos champiñones también se encuentran durante todo el año. hay bastantes setas que encontrar siempre que el año venga húmedo, lluvioso. Lo que hay que tener siempre es respeto por la naturaleza. Esa es la clave.