J. A. G.
La XVI Feria del Pimiento, la que se celebre en 2010, será irremisiblemente la primera con la protección de la Indicación Geográfica Protegida y llevará aparejada cambios importantes para mejorar la producción y la comercialización del producto . Los productores de los Valles pasarán del escaparate de las ferias a la búsqueda de nuevos mercados para la calidad de sus productos y por ello estarán obligados a adaptar y controlar la producción.
Una vez que se cree el Consejo Regulador los horticultores de Fresno de la Vega (León) y de Benavente deberán aplicar métodos de control que garanticen que la planta procede de semillas pertenecientes al ecotipo marcado: pimiento morrón o morro de vaca. La producción tendrá también que proceder exclusivamente de parcelas inscritas en el registro del Consejo Regulador.
Este órgano deberá efectuar controles y evaluaciones periódicas del método de producción en las parcelas e industrias, revisar la documentación y las existencias, tomar muestras y realizar ensayos del producto, para poder salir al mercado con la garantía de origen plenamente avalada
Desaparecerá por lo tanto la actual práctica de los semilleros que han mantenido los cultivadores desde siempre así como otras prácticas de cultivo. A ello les obliga la certificación del ecotipo.
La Junta de Castilla y León subvencionará en principio los costes de locales y equipos, la contratación de profesionales, la asistencia a ferias y la publicidad del producto, labores que constituyen la estructura y la labor principal del consejo regulador.
Para los técnicos de la Administración regional «el éxito en la creación y mantenimiento de la Indicación Geográfica Protegida depende de los propios cultivadores en su compromiso por la producción acreditada, de buscar un aumento de producción y nuevas vías de comercialización».
También consideran que el cultivo se podría fomentar a través de la Cooperativa Tera-Esla-Órbigo mediante la promoción entre sus socios y como «interesante alternativa a otros cultivos extensivos de regadío con menos margen; así como la ayuda a la comercialización y la venta directa en sus supermercados»
La IGP aporta «un interesante potencial para el desarrollo rural en la comarca mediante la especialización del cultivo, la industrialización y la venta con efectos positivos del renombre local que favorezca también el turismo», dicen también los técnicos de la Junta que opinan igualmente que el empleo que genere la actividad «beneficiará especialmente a la mujer y juventud rural».
Con la marca de calidad ya en el bolsillo, la constitución del Consejo Regulador y la publicación del Reglamento en ciernes, comienza la cuenta atrás para la hora de la verdad de una vieja aspiración que trasciende ya de tres únicos días de ventas bajo el paraguas de la feria.