M. A. C.
Sorprende por sus formas, su armonía, su frescura, su silencio. El jardín aparece escondido junto al arroyo Almucera. La casa familiar en Brime de Urz del religioso marista Félix Rodríguez Montenegro, sirve de escenario para el remanso vegetal. Durante los últimos doce años, el religioso ha realizado sobre un espacio de unos 100 metros cuadrados una serie de composiciones con arbustos de boj. Anteriormente las composiciones eran más geométricas, resaltan sus hermanos Tina y Eduardo, encargados del cuidado del espacio durante las ausencias por motivos profesionales de su creador.
«No sabe usted cómo luce esto cuando está recién podado», asegura Tina. Su hermano Eduardo se encarga mientras tanto de cortar las ramas para que guarden la armonía establecida por el artista. Es él quien se encarga de modelar las figuras vegetales en torno a los pequeños laberintos. El jardín es un rincón placentero a los pies del Almucera, con vistas también a las estribaciones de la sierra de Carpurias y al cerro de San Esteban donde se encuentra la ermita del religioso Félix Rodríguez.
Un cultivo del paisajismo neoclásico es lo que ha pretendido el artista con las composiciones vegetales diseñando un esbozo sobre el terreno, «con mucha paciencia», confiesa Tina, hasta llegar a la bella contemplación visual.
El verde de los arbustos se confunde en una pequeña parte del recinto con unas diseminadas composiciones florales donde predominan las adelfas, ya a punto de perder todo su cromatismo debido a esta época del año.
Félix Rodríguez Montenegro, profesor de Bellas Artes en Orense, tiene en su tierra, en Brime de Urz, su marca indeleble, la que da la tierra bien tratada y mimada.