J. A. G.
El ex presidente de la cooperativa Tera-Esla-Órbigo, Lázaro Zarza, salió ayer al paso de la detección de pérdidas no contabilizadas por importe de 1,1 millones de euros rechazando que esta información fuera desconocida por los miembros del anterior consejo rector y por los propios socios.
Zarza, que cuestionó que se esté realizando una «auditoría especial» sino la «anual» en la TEO, explicó que estas pérdidas «eran conocidas por todos porque figuraban en las salvedades de las auditorias» de los dos últimos ejercicios económicos, «porque el contable informó a los consejeros» y porque «yo mismo informé a los socios en la última asamblea». «Estas salvedades había que incorporarlas» aunque no se contabilizaran en los balances del ejercicio económico correspondiente.
Según Zarza estas cantidades tienen que incorporarse ahora al balance del ejercicio económico «porque el acuerdo de la fusión» obliga «a presentar las cuentas auditadas sin salvedades».
El ex presidente de la TEO reconoció que la gestión había sido difícil en el último año debido fundamentalmente a los precios del maíz y citó «un diferencial» de 583.000 euros «que el contable reflejó» y del que el técnico «informó al consejo rector». Además de los desembolsos pactados por la extinción del contrato del ex gerente a tres años vista, Zarza se refirió también a una multa de Hacienda «por el IVA» de 89.000 euros.
La gestión realizada «en mi mandato mejoró lo que yo me encontré», defendió Zarza. «He dejado 4,4 millones de cuentas de crédito, la deshidratadora paga y ninguna hipoteca para la cooperativa. El patrimonio de los socios es de 7 u 8 millones de euros», dijo.
Fuentes de la TEO explicaron que las pérdidas tenían que haberse contabilizado independientemente de cuando se tuvieran que pagar, en relación al acuerdo alcanzado en la extinción del contrato del ex gerente.
Este también terció en la polémica aclarando que su salida de la TEO no se debió a un despido sino a la extinción de su contrato. «En fecha 22 de enero de 2008 formule demanda contra la Cooperativa TEO solicitando la extinción contractual al amparo del artículo 50 del Estatuto del Trabajador». Denunció que no se le dejaba trabajar y que se estaban adoptando decisiones erróneas. El juicio se iba a celebrar el 10 de abril de 2008, pero la TEO terminó aceptando las condiciones del ex gerente: «el pago del importe de la rescisión laboral y el pago del pacto de no competencia» diferido en varios años.