MÓNICA CORDERO THOMSON
María José Pérez (1970, Benavente) es diplomada en Biblioteconomía, licenciada en Derecho y doctorada en Documentación. Lleva trabajando en la biblioteca municipal «Soledad González» de Benavente trece años, desde 1996. En la actualidad es directora del centro y la organizadora de la Feria del Libro, desde sus inicios, certamen que se celebra desde hace diez años en el mes de agosto.
El pasado sábado se cerró el certamen cultural con un balance positivo, según la organización. Se llevaron a cabo dieciocho presentaciones de libros además de tertulias literarias, un taller de ilustración dirigido a los niños, una exposición fotográfica y actuaciones musicales (como cierre a cada jornada). En esta entrevista, María José Pérez habla del trabajo previo a cada feria, cómo ha ido evolucionando el certamen de y algunas de las anécdotas que se han vivido en estos diez años. También recomienda «un par de buenos libros para lo que queda de verano».
—¿Qué balance hace de la X Feria del Libro?
—Pues ha sido una Feria del Libro, al ser la décima, un poco emotiva. Incluso vino Jesús Ferrero, que había venido en las primeras ediciones. La verdad es que estuvo espléndido, como siempre. Ha resultado todo muy bien. Lo de los cierres con actuaciones con la «Bna20 Big Band», la Coral, y la Danza, esto estaba muy animado y muy bonito. Las presentaciones de libros, los escritores han quedado muy contentos porque los que no han venido nunca se sorprenden de que en Benavente se haga una feria así. Muchos, cuando firman libros reconocen que han estado en ciudades más grandes y sin embargo no ha habido tanta gente como aquí. Todos se han ido muy contentos. Las tertulias han sido muy amenas. Este año añadimos la narración oral con «Dita» y también ha gustado. La gente te comenta esto, que le ha gustado mucho.
—¿Se nota el trabajo de años anteriores, igual ahora es más fácil?
—Sí. Vamos consolidando cosas. Cuando las cosas van funcionando, ya las vas estableciendo. Ya son diez años. Los primeros años, pues muchas cosas te surgían de improviso. Ahora ya menos. Siempre alguna cosa surge que no te lo esperas pero lo normal es ya tener todo controlado.
—Cuando llega agosto los benaventanos ya saben que llega la Feria del Libro, pero ¿se empieza a organizar desde mucho antes?
—Sí. Sobre todo para conseguir el pregonero que suele ser lo peor, porque en agosto están de vacaciones casi todos los escritores. Hablas con unos, con otros. Te van diciendo si pueden o no. Más o menos después de Navidad, en enero o febrero es cuando se empieza a ir hilvanando, para cerrar igual el cuentacuentos. Porque en verano es cuando más trabajo tienen los cuentacuentos. La banda y cosas muy puntuales se van cerrando, al igual que el resto de las actuaciones. Luego con los escritores te pones en contacto con los que tu sabes que este año han sacado libro. O ya los que han venido otros años se ponen en contacto contigo, y dicen «mira María José que tengo libro nuevo». Ya el rodaje de años hace que ellos se dirijan a ti también a decirte «tengo libro nuevo, lo presentamos...». Y luego siempre contando con el Centro de Estudios Ledo del Pozo, que es un puntal muy importante de la actividad cultural de Benavente. Ya sabemos que un día presentamos todas las publicaciones de «Ledo del Pozo».
—Por lo que se ve hay mucho trabajo detrás: un día dedicado a Ledo del Pozo, una mañana dedicada a la poesía, un día dedicado a los niños,...
—Claro. Hay que darle un poco de uniformidad. Hay veces que no se puede y un poeta tiene que venir una tarde porque está trabajando, porque como dicen ellos «la escritura no te da de comer». Pero lo normal, yo intento unificar conceptos. Si es Historia o si es Ledo del Pozo o si hubiera alguno de la comarca, como el año pasado, se hubiera puesto en el día de Ledo del Pozo porque son de la misma temática.
—¿Ha afectado la crisis a la feria?
—Todo. Lo que pasa es que como los escritores son gente muy desinteresada, entonces quizás es en la actividad donde menos se nota.
—¿Y a la calidad?
—No. Creo que a la calidad no, porque todos ellos han venido muy dispuestos a entregar todo lo que ellos podían exponer, tanto en las tertulias como en las presentaciones.
—En diez años de certamen habrá muchas cosas que contar, anécdotas, situaciones divertidas...
—Sí. Cuando vino Gustavo Martín Garzo, que al salir del parking al pobre le cayó la barrera del parking en la nariz. Entonces cuando me lo encontré tenía una herida. Me tuve que ir a la farmacia con él. Luego dijo que no quería dar el pregón en la calle. Tuvimos que modificar, dar el pregón en la inauguración de la exposición. Son así, cosillas que surgen. Suelen ser anécdotas gratas. Eso quedó en una anécdota, porque él estuvo encantado durante todo el día. A veces vienen escritores a los que sólo conoces de haber hablado con ellos por teléfono. Y luego cuando los conoces en persona y a su familia, ves que son gente de una calidad humana maravillosa.
—¿Los benaventanos responden al esfuerzo que supone la organización de este certamen cultural?
—Claro. Yo lo que siempre digo, al igual que las actividades que hacemos en la Biblioteca, es que la gente responde. Y eso es muy importante. Siempre tienes tus lectores que van a la Biblioteca, tus socios que se llevan libros. Cuando hay novedades les ponemos los escritores que van a venir. Cuando hay algún libro que no ha llegado, te preguntan si se va a tener en la Biblioteca. Ellos están interesados
—Usted es directora de la Biblioteca Municipal, ¿hay alguna actividad prevista en este centro para los próximos meses?
—Estamos por establecer cosas. Se van a realizar actividades con los muchachos de Secundaria, con escritores. Algún cuentacuentos se suele hacer. Pero todavía no están cerradas fechas.
—¿Cuesta mucho programar actividades culturales dignas?
—Sobre todo el hecho de cuadrar fechas. Y algunos de los escritores no les gusta cerrar fechas con mucha antelación. Y luego les surgen cosas. Cuesta un poquito. Pero se hace bien.
—Para aquellos que todavía no conozcan cómo funciona la Biblioteca, ¿cuál es su organigrama?
—En la planta baja tenemos la hemeroteca, donde están los periódicos y revistas; también tenemos la sala de infantil, que hay libros para niños y parte de juvenil con comic. Y obras de referencia, que son las enciclopedias. Ya dentro de la sala de adultos hay una sala más pequeña que es la de multimedia, que hay cuatro ordenadores con conexión gratuita a internet. Y en la sala de adultos hay libros de novela, teatro, poesía. La gente se puede quedar a estudiar ahí. Pero tenemos una sala de estudio en la planta de arriba, ya para mayores, ya que hay muchos universitarios que vienen a casa, o que estudian en la Uned u opositores. Esta sala está abierta todo el año. En la primera planta, que es la planta noble de la casa, porque tienen las pinturas en los techos y se han conservado los suelos, pues se realizan las exposiciones. como ahora que tenemos la exposición «El placer de leer» que complementa la Feria del Libro.
—¿Se ha acercado mucha gente durante estos días a esta muestra?
—Sí porque es una exposición fotográfica y ya trajimos hace unos años otro certamen. Se trata de concursos que organizan las bibliotecas municipales de Salamanca. Después ellos te hacen una selección de las fotos más bonitas, las premiadas. Este es el número quince. Sí que se ha acercado gente a verla.
—Sé que es difícil, pero ahora que es verano y hay mása tiempo libro, ¿podría recomendar algún libro que sea especialmene interesante.
—Voy a recomendar el de Jesús Ferrero, si alguien quiere leer un ensayo «Las experiencias del deseo. Eros y misos» y si prefieren una novela policiaca, «El beso de la sirena negra». Y luego de Félix González Modroño «La Muerte Dulce». Todos ellos son muy interesantes y merece la pena leerlos.