REDACCIÓN
A las nueve y media de la mañana comenzaron los trabajos para exhumar los cuerpos de ocho represaliados de la Guerra Civil, enterrados en dos fosas comunes de la localidad de Santa Marta de Tera. Las primeras actividades consistieron en precintar el recinto y arrancar los pinos que se levantaban sobre el recinto en el que se supone que están los dos enterramientos.
Poco tiempo después comenzaron las excavaciones y sobre las diez de la mañana aparecían los primeros restos. Y junto a ellos, la primera decepción. Los huesos aparecían desperdigados y, según los expertos, podrían no tratarse de las fosas comunes ya que "es muy raro". Y hay que tener en cuenta que el cementerio ha sido remodelado unas tres veces.
La juez, Tania María Chico, ha estado desde primera hora de la mañana supervisando los trabajos. Sin embargo, el recinto ha estado cerrado a los medios de comunicación. Los únicos que han tenido acceso han sido unos pocos familiares de las personas que están enterradas en las fosas comunes.