30 de marzo de 2016
30.03.2016
Al grano

Elogio de la oveja (víctima del lobo)

Las borregas no tienen quienes las defiendan, ni sirven de estandartes para nadie

31.03.2016 | 01:03
Elogio de la oveja (víctima del lobo)

En este mundo que nos ha tocado vivir, donde los Gobiernos justos y avanzados se eligen democráticamente, o sea voto a voto, paradójicamente la sociedad valora la singularidad y sube a los altares a quien destaca en una modalidad -la que sea- por encima de los demás. La comunidad resalta la especificidad, aquello que sobresale de los demás, en lo bueno y en lo malo, que en la cualidad siempre hay discrepancias. Pasa con los humanos y pasa también con los animales, a quienes se juzga desde el prisma social al uso. En definitiva, y a eso voy, que tiene más "prestigio" ser lobo que oveja.

El lobo, como especie, se ha convertido en bandera de muchos grupos proteccionistas. Animal de culto, protagonista de leyendas y actor principal de cuentos, está metido hasta el tuétano en el subconsciente colectivo. La oveja no, la oveja es modorra, hay muchas, es tonta por naturaleza: mira tú, siempre necesita el grupo, se asusta con las tormentas y hasta se mata al intentar huir ¿de quién?? del lobo, su enemigo, al que nunca ha hecho nada ni tan siquiera cuando cae herida de muerte por sus fauces.

Pues no, mire, me rebelo. Quiero reivindicar el papel de la oveja. Que no molesta, que da leche, que estierca el campo, que desde siempre ha ofrecido (a la fuerza, claro) a sus hijos para sacrificios divinos y comilonas humanas, que ha dispuesto lana para ropajes humildes y de boato. Que tiene una existencia anónima, o sea como la mayoría de los humanos. Y que en los últimos tiempos ha perdido el nombre y solo conserva un número.

Reivindico un acto de desagravio a este animal que vive y muere en la nada. Y propongo que alguien saque a la calle una bandera que diga: quiero ser oveja y no lobo. Es más que alguien fije en el calendario anual un día internacional de la oveja, de esos animales que saben más de la tierra que los humanos y nadie les ha puesto nombre. Solo son un número cuando las mata el lobo.

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