Las zonas de montaña también podrán producir lechazo de Castilla y León con marca de calidad

El Instituto Tecnológico Agrario tramita el cambio en el pliego de condiciones de la Indicación Geográfica Protegida

27.01.2016 | 00:52
Guadalupe Tejero, presidenta de la IGP Lechazo de Castilla y León, con sede en Zamora.

La Indicación Geográfica Protegida Lechazo de Castilla y León abarcará la totalidad de los municipios de Castilla y León, terminando así con la exclusión de los pueblos de montaña que figura en el pliego de condiciones todavía vigente y cuya modificación está en marcha. El pasado noviembre el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl) publicaba la modificación presentada por la Indicación Geográfica con sede en la carretera de la Aldehuela de Zamora, con dos meses para la presentación de alegaciones, periodo que ha concluido este enero. No obstante, señaló la presidenta, Guadalupe Tejero Castro, ahora el reglamento deberá ser remitido a Bruselas antes de su aprobación definitiva.

La zona geográfica de producción, antes restringida a determinadas comarcas de alto predominio cerealista, se amplía hasta abarcar toda la comunidad autónoma. Esta ampliación se basa en los datos de superficie de cereales que figuran en la declaración PAC de los últimos años correspondientes a todos los municipios de Castilla y León. Del análisis estos datos se arroja que 94,57% de los municipios son zonas cerealistas y por lo tanto cumplen con el vínculo establecido en el pliego de condiciones, basado en el binomio ovino autóctono con las zonas cerealistas que une y vincula el producto final con las raíces de su geografía, y es por esta razón por la que se considera razonable ampliar la zona de producción a toda la Comunidad, al ser poco significativos el número de municipios que podía quedar excluido. "Con ello se permite la producción en la zona periférica de la región, que presenta ricos pastos naturales de importancia para la alimentación del ganado", señala Tejero.

El resto de los cambios introducidos son más que nada adaptaciones o nuevas redacciones de normas para hacerlas más operativas, pero sin modificaciones sustanciales. Por ejemplo, se elimina la exigencia de que el peso vivo al sacrificio sea de entre 9 y 12 kilos, ya que se tiene la referencia del peso en canal, que está relacionado. También se suprime que la edad de sacrificio sea inferior a los 35 días, parámetro que se controla asimismo con el peso en canal y el engrasamiento. El reglamento da una nueva redacción al peso de las canales y su forma de presentación para evitar equívocos. El peso en canal deberá ser de entre 4,5 y 7 kilos (uno más si es con cabeza y asadura). La grasa externa deberá ser de color blanco céreo y la carne blanca nacarada o rosa pálido "muy tierna, de escasa infiltración grasa intramuscular, gran jugosidad, y textura muy suave", refleja el documento.

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