La campaña de poda de la DO alcanza al 20% de las 5.450 hectáreas

La ausencia de heladas favorece a los viticultores las labores de despojar a las cepas de elementos innecesarios

05.01.2016 | 00:49
Un viticultor procede a la poda de una cepa en una de las parcelas de la Denominación de Origen Toro.

La campaña de poda en los viñedos de la Denominación de Origen Toro ya se completado en el 20% del total de 5.450 hectáreas que se encuentran dentro de esta calificación geográfica. El periodo de este laboreo comenzó a mediados del pasado mes de noviembre y que se extenderá hasta el inicio del mes de abril. El cierre de temporada se deriva del hecho de que la planta inicie su periodo de crecimiento a finales de dicho mes. Un inicio de la temporada, marcado por la climatología actual debido a que la falta de heladas, está permitiendo una mayor actividad en los viñedos.

El proceso se realiza en función del número de kilos por hectárea así como del tipo de uva. De esta forma, la variedad Tinta de Toro únicamente permite la poda de 6.000 kilos por hectárea, la de verdejo 6.900, mientras que en los terrenos de explotación de garnacha y malvasía dicha cantidad está delimitada en los 9.000 kilos.

La legislación al respecto ha cambiado en relación con la que regulaba los viñedos antiguamente, cuando esta normativa controlaba la campaña en función de las yemas podadas por hectárea.

En vaso y espaldera

Actualmente, en la DO Toro se realiza la poda, principalmente, de viñas en vaso y en espaldera, dejándose las cepas "a dos yemas más la ciega" y "en una o dos yemas más la ciega respectivamente". Una denominación de "ciega" que se aplica a la yema más pegada al tronco, que normalmente no brota. Esta decisión es tomada en función de los marcos de actuación en cada una de las cepas y de la cantidad de uva que se quiera recolectar. El florecimiento de la planta puede producirse en el caso de que las heladas acontecidas sean más altas que las producidas en circunstancias normales.

Dicho procedimiento ha variado considerablemente del realizado en la antigüedad cuando se dejaban en algunas zonas de Toro lo que se denominaba "las yemas pajareras". En estas actuaciones se dejaba un gran número de yemas para que, en caso de helada, asegurar la cosecha y cuyo proceso se encuentra prácticamente en desuso. Dicha forma de actuar ha variado con respecto a nuestros días, donde se regula el momento indicado para podar las diversas zonas de viñedo en función de sus características y del riesgo de helada.

Actualmente se potencia la calidad en detrimento de la cantidad y donde los usuarios adaptan los trabajos a los 3.500 kilos de uva por hectárea que suelen producir de media los viñedos de la DO Toro.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine