Un sector primario que lucha por la supervivencia

Ganaderos zamoranos protestan contra los bajos precios de la leche

Profesionales del sector aseguran que «no cubrimos costes» y vaticinan el cierre del 60% de las explotaciones si no cambia la situación

31.08.2015 | 00:49
Ganaderos zamoranos protestan contra los bajos precios de la leche

«Llevo 20 años de ganadero y este es el peor momento por el que estoy pasando». José Sánchez tiene una explotación en Carbellino de Sayago y asegura que no le salen las cuentas. Con los precios de la leche por los suelos, las vaquerías a día de hoy no son rentables, «y lo malo es que no se ve que pueda mejorar la situación». Este ganadero sayagués es uno de los que ayer abandonó por un rato la explotación para protestar en Zamora contra la situación que atraviesa el vacuno de leche.

«Nos estamos arruinando y es un sector estratégico que produce un alimento básico» alertó el responsable nacional y provincial de Coag, Miguel Blanco, durante la protesta protagonizada por la Alianza por la Unidad del Campo (Upa-Coag) a las puertas del supermercado Carrefour. El lugar no es casual. «Hay que actuar con rigor contra esta empresa que tiene promociones como regalar seis litros de leche de vaca por un kilo de café» clamó Blanco para simbolizar los pírricos precios a los que vende la leche la firma francesa.
Incluso los manifestantes escenificaron el rechazo a la cadena de distribución con la quema de la leche de origen galo en la céntrica calle de Víctor Gallego, cortada al tráfico durante la protesta en la que también se repartieron más de mil litros de leche de «Tierra de Sabor». Ante un no muy concurrido grupo de consumidores, el representante de la Alianza pidió su complicidad para «defender este alimento básico frente a las políticas especulativas de los mercados».

Habló Miguel Blanco de una situación de crisis «sin precedentes». Y lanzó cifras desoladoras. «En el último año se han perdido dos mil explotaciones de vacuno de leche a nivel nacional, en Castilla y León el 31 por ciento y en Zamora lo mismo». Tal sangría se traduce en la pérdida de 83 granjas de vacuno de leche en Zamora, donde sobreviven 180. Todo ello, entre otras razones, porque «el precio de la leche ha caído en torno a un 30%; en la actualidad está en una media de 28 céntimos por litro para el ganadero y una buena parte, en torno al 25% están cobrando en torno a los 23 céntimos, cuando los precios de producción oscilan en una horquilla entre 30 y 33 céntimos».
En estas condiciones, avanzó el máximo responsable de Coag, «el 60% de las explotaciones de este país y de esta provincia tendrán que cerrar a corto y medio plazo». Miguel Blanco rechazó también las «amenazas» de la industria con no recoger la leche «para amedrentar a los ganaderos; es una situación que no podemos aceptar y por eso nos rebelamos» reclamó ante los ganaderos y ganaderas que se manifestaron ayer en Zamora.

Entre ellos dos jóvenes, Darío García y Alberto Roncero, quienes se incorporaron con ilusión al negocio familiar y ahora ven cómo se desmoronan sus expectativas. «Que la gente se entere de que estamos pasándolo mal» expresa Darío, miembro de la tercera generación de ganaderos que a sus 31 años y con ocho en el sector no duda en afirmar que «vivimos el peor momento. Ahora mismo las explotaciones con un poco de inversión no son rentables, no cubrimos costes de producción y así no se puede tener un sueldo digno».
Este joven productor de la Tierra del Vino se queja de que «nos hayan hecho gastar mucho dinero en modernizar las explotaciones, casi obligados por el tema de la calidad, y ahora resulta que no repercute en el precio».

Este joven productor de la Tierra del Vino se queja de que «nos hayan hecho gastar mucho dinero en modernizar las explotaciones, casi obligados por el tema de la calidad, y ahora resulta que no repercute en el precio».

Alberto Roncero, de 34 años y desde hace diez ganadero, pide al Gobierno que «obligue a cumplir los contratos a la industria y la distribución, porque ahora mismo les está dejando que hagan y deshagan. Desde el Gobierno tienen que protegernos como sector primario y que el precio de la leche sea justo, no solo para cubrir costes porque nosotros también tenemos vida».

Heliodoro Rodríguez, presidente de la cooperativa Gaza, se sumó ayer a la manifestación de la Alianza por la Unidad del Campo «porque lo que están haciendo con los precios es una salvajada». Asegura que el problema «se veía venir con la retirada de las cuotas, aunque no pensábamos que iban a ser unos picos tan fuertes pero han sido bestiales». Para Rodríguez hay factores que han influido como la bajada del consumo «un tres o un cuatro por ciento, la producción quizás ha aumentado un dos o un tres por ciento, pero lo más importante es que nos han metido leche de Francia a 18 céntimos. Nos meten los excedentes y allí se mantienen con unos precios de 34 céntimos. ¿Que nos tienen, de sumidero?, dicen que todos somos iguales en Europa, pero yo creo que no».

Cargan contra la introducción de marcas francesas y queman cartones en Víctor Gallego

La indignación con la entrada de producto francés es latente en el sector. «Están convirtiendo el mercado español de leche en el patio de atrás de los intereses lácteos» denunció Miguel Blanco. Por ello en la protesta celebrada ayer en Zamora, se hizo un llamamiento al consumo de «producto nuestro» lanzó Álvaro Díez, secretario de organización de UPA. Este líder sindical trató de implicar a toda la sociedad en la crisis del sector lácteo; «es un problema de todos, de los agricultores y también de la gente que vive en las ciudades».

Álvaro Díez se dirigió a los ciudadanos congregados en la calle Víctor Gallego para que «compren productos de Zamora y de Castilla y León, producto nacional».

Asimismo, con motivo de la reunión que celebran hoy los ministros de Agricultura de España, Francia y Portugal para preparar el Consejo de Ministros de la UE sobre la crisis láctea del día 7 de septiembre, Coag, junto con las organizaciones agrarias de Francia y Portugal, han enviado una carta conjunta en la que exigen medidas. Quieren un precio para la leche que se mantenga a lo largo del tiempo y que cubra los costes de producción. Evitar la competencia desleal en el mercado lácteo. Desvincular los precios pagados por la leche a los productores europeos de los precios que se construyen en los mercados internacionales y distribuir más equilibradamente la producción en Europa protegiendo zonas más desfavorecidas.

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