El precio de la tierra de cultivo en Castilla y León se eleva un 3% desde 2008

El regadío experimentó un alza superior al 9%, mientras que el viñedo se depreció más de un 17%

13.07.2015 | 00:58
Evolución del precio medio de la tierra de cultivo

La tierra de cultivo soportó mejor la crisis económica en Castilla y León que en el resto de España y mientras en la Comunidad se registró una subida del precio del 3 por ciento, al pasar de los 4.875 euros por hectárea de 2008 a los 5.023 euros de 2013, en el conjunto de España se acumuló una caída en este periodo del -12,2 por ciento, ya que de los 10.974 euros se bajó a los 9.633.

El mayor incremento, según los datos recogidos en la 'Encuesta de precios de la tierra' que elabora el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama), se registró en las parcelas de regadío, con una subida del 9 por ciento, hasta los 11.026 euros por hectárea. A nivel nacional la tendencia fue la contraria y desde 2008 se acumula una depreciación del 9,7 por ciento, aunque el precio sigue muy por encima del registrado en la Comunidad con 17.430 euros.

El comportamiento del secano fue similar, y mientras en Castilla y León la subida fue del 5 por ciento, hasta los 5.162 euros, en España se registró un retroceso del 4,9 por ciento (6.615 euros). Sólo en el viñedo de secano experimentó una caída en estos seis años (-17,1 por ciento), pasando de los 17.056 euros a los 14.447. A nivel nacional el retroceso fue del 14,9 por ciento y el precio medio fue de 14.447 euros.

Para presidente regional de Asaja, Donaciano Dujo, el precio de la tierra en la Comunidad mantiene una tónica ascendente en los últimos años como consecuencia de que la demanda es mucho mayor que la oferta, y descartó que las fincas agrarias se hayan convertido en refugio de inversionistas ante el desplome de la construcción.

"Realmente el valor del precio de la tierra está por encima de lo que se podía considerar como razonable, si tenemos en cuenta los rendimientos medios de las explotaciones y los años que se tarda en amortizar la compra de una hectárea", aseguró Dujo, a la vez que explicó que el agricultor medio de Castilla y León es "poco propietario pero con capacidad y con maquinaria para poder trabajar explotaciones más grandes, por lo que cuando surge la posibilidad de ampliar su explotación con fincas que trabaja para un tercero no la desaprovecha".

Por su parte, el coordinador regional de la Unión de Pequeños Campesinos de Castilla y León (UCCL), Jesús Manuel González Palacín, comparte la opinión de Dujo de los precios han mantenido una tendencia alcista en los últimos años, pero discrepa con el dirigente de Asaja y argumenta que como consecuencia de la crisis el precio de la tierra de cultivo también se ha visto afectada por movimientos especulativos.

"Mientras las ayudas de la PAC estén vinculadas a la propiedad y no al trabajo, el precio de la tierra continuará incrementándose y en situaciones de crisis como la actual también llega a convertirse en un refugio de inversiones", aseguró González Palacín, a la vez que argumentó que la subida del precio y del alquiler de la tierra es un coste de producción más que se encarece.

Además, también explicó que la subida del precio del suelo provoca un descenso de la rentabilidad por hectárea que en muchos casos obliga al agricultor a incrementar la superficie de su explotación, "por lo que entramos en una espiral peligrosa y de la que es difícil salir".

Pequeñas parcelas

Por el contrario, desde La Alianza, el coordinador regional de COAG, Aurelio Pérez, pone en entredicho los datos del Magrama y asegura que en el secano se está registrando una ligera tendencia a la baja en los últimos tres años, mientra que los precios en regadío se mantiene estables. Además, también matizó que el número de operaciones en los últimos años no ha sufrido oscilaciones y que el único efecto de la crisis ha sido la paralización de la compraventa de grandes fincas y dehesas.

Además, Aurelio Pérez también argumentó que el mercado del precio de la tierra se podría revitalizar en el caso de que las ayudas de la PAC sólo las recibiera los agricultores a título principal, dado que de esta forma se incrementarían los arrendamientos y los agricultores "dispondría de explotaciones mejor dimensionadas y con mayores márgenes para introducir mejoras". Además, para el coordinador de COAG, ese incremento de los arrendamientos también "beneficiaria a los propietarios, que al final ingresarían cantidades similares que a las que hora reciben vía PAC".

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